sábado, 24 de marzo de 2012

La vencida, no es la tercera; sino la última.

Viene retrasado, no es el de primera clase, el que me perdí, aunque silva despacito. Éste tren, viene de rumbos ajenos, con más obligaciones que ganas, más deberes que deseos. Está en mí revertir eso. Cambiar las obligaciones por proyectos, los deberes por anhelos. De a poco lo logro, de a poco dejo de lograrlo.
Sufrí mucho el desarraigo. Sufrí la distancia, como nunca había sufrido algo. Me sentí solo, absolutamente solo. Sin apoyo, sin cariño, sin importancia, sin familia, sin amigos. Caí muy bajo, me abandoné, me dejé ir. Un sólo cumpleaños, aunque recorriendo hospitales, fui feliz. Gracias!
Cuando volví, me costó otro tanto acomodarme. Me rodearon los afectos, me colmaron el alma, y acomodé mi cabeza. Todo con un tiempo, que no logro acortar. Todo me cuesta horrores, todo me lleva más tiempo del esperado, del que quisiera que me lleve. Pero lo logro, a mi manera, a mis malditos tiempos, pero lo logro.
Ahora me toca de nuevo. Ahí voy, con los sueños más allá de las nubes pero con las energías por el piso. Los sueños son imprescindibles... las energías, recargables!!
Más tranquilo que nunca, me subo a este tren, aunque viejito ya, y oliendo a humedad, yo sé que me lleva donde quiero ir, donde quiero estar, donde te quiero llevar.
El sueño de "tener" que llevarte a la escuela, sigue intacto. Y te voy a enseñar dos cosas: La primera, es que no aprendas de mis tiempos. Te juro que es insoportable ser tan imbécil. La segunda, es la perseverancia. No existe la prueba y error ad eternum... en algún momento, llegan los resultados. La vencida, no es la tercera... sino, la última.
Vas a ver...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Sexo frío. Tímido. Ajeno, lejano. Sexo callado, distante. Sexo necesario en vez de deseado. Excitante, pero sin amantes. Que vacío nos une en tu cama. Vacío que hoy llenamos, pero sólo con sexo. Nos queremos tanto de la boca para afuera, que hasta parece cierto.

martes, 4 de octubre de 2011

Irracional

Atracción.


Hay una fuerza que no pudimos vencer. Fuerza que me atrajo. Esa fuerza que también te atrajo a vos... esa que te empujó hasta mí de nuevo, mientras pataleabas caprichosamente, con los brazos cruzados, por no volver. Esa que nos devuelve. Esa que no supimos vencer.

Una fuerza que inevitablemente nos volvió a juntar. Fuerza, contra la cual peleamos, intentando desvanecer, inútilmente. Una fuerza que, tomada una decisión, se nos burló en la cara. Fuerza que nos pudo, fuerza que nos quiso de nuevo juntos. Hay una fuerza, sí, que no pudimos vencer.



Contradicción.

Cuando no hubo manera de explicar; cuando faltaron los “porqué”; cuando sabiendo que no, fuimos por el sí; cuando conociendo el dolor, nos dejamos tentar; cuando sabíamos que el problema raíz seguía intacto; cuando no habiendo solución alguna, y sin embargo volvimos, fue porque hay una fuerza, que no pudimos vencer.

Fuerza que conocí con vos, fuerza de la que era escéptico, fuerza de la que me reía, fuerza que menospreciaba. Hay una fuerza, que no pudimos vencer.



Racionalidad.

Somos racionales. ¿Somos racionales? ¿Hasta cuándo? Hasta que dejamos de pensar, de calcular, de obedecer a nuestros instintos. Hasta que aparece esa fuerza, que nos lleva, que nos convence de dejarnos llevar, que le permitimos contradecirnos. Fuerza, que no pudimos vencer.

Hay una fuerza, que te empuja, que aunque te quedes parado, duro, inmóvil, te arrastra. Hay una fuerza que pudo más, que no escuchó nuestros reclamos de incompatibilidad, que hizo caso omiso a los reiterados temas que nos separaban, que siempre fueron los mismos; hay una fuerza que no entiende de desamores, de desconfianzas, de desalientos, de falta de proyectos... Fuerza, que no pudimos vencer.



Reincidencia ¿por qué?

Caímos de nuevo en lo mismo, sabiendo que iba a ser lo mismo. Ni vos ni yo quisimos volver. Ni vos ni yo creímos que íbamos a poder. Ni vos ni yo pensamos soluciones. Ni vos, ni yo, intentamos reconquistarnos. Julieta se equivoca, no soy para ti, y no eres para mi. Pero volvimos. Y es que hay una fuerza, que no pudimos vencer.

Me cansé de escucharte decir que nos mentíamos a nosotros mismos. No. No nos mentíamos. Es que hubo amor, mucho amor... fuerza, a la cual, no pudimos vencer.






 

lunes, 26 de septiembre de 2011